Le mire y le dije:
- Me disculpa un momento- el asintió.
Salí corriendo de mi despacho hacia el departamento de
cosméticos que estaba en la planta de arriba. No podía correr con los tacones
porque eran demasiado altos por lo que me los quite y continué corriendo. Sabia
que estaba haciendo el ridículo pero no me importaba aparte de eso era mi
empresa.
Al llegar al departamento de cosméticos encontré a mis
amigas y Thomas hablando. Al verme así me agarraron y me sentaron en una silla:
- Respira, respira- me repetía una y otra vez Thomas.
- ¿Que pasa?- me pregunto Sandra.
- Esta aquí...- Intentaba pronunciar.
- ¿Quién?- me preguntaba Sandra impaciente.
- ¡Lucas!
Me miraron asombrados
- ¿Que hace aquí?- dijeron los tres al unísono.
- Es mi cliente.
- Haber relájate- me dijo Thomas.
Respire hondo y me relaje. Me volví a poner los zapatos y me
levante mientras me arreglaba el pelo y la ropa.
Me miraron como diciendo`` y a esta ¿ahora que le pasa?´´
- Gracias.
- ¿Estas bien?- me pregunto Thomas.
Asentí y sonreí volví a mi oficina.
-Perdone por tardar.
Lucas sonrió y dijo:
- Deja de llamarme de usted nos conocemos desde hace tiempo.
Sara ¿te crees que no te he reconocido? No podría olvidar esos ojos y esa
sonrisa.
Relájate, me dije a mi misma.
- Ahora estamos en una reunión de negocios así que eso no
viene al caso.- Dije yo fríamente.
- Pero yo quiero hablar contigo fuera. Que tal si quedamos
para hablar algún día.
Me lo pensé un rato, no se había portado mal conmigo en
estos momentos, ¿Por qué no? Me pregunte.
- Vale.
Y comenzamos a discutir el contrato.
Después de un rato salimos los dos de mi oficina sonriendo.
- Ha sido un placer volver a verte y cuando puedas llámame
¿Ok? – Dijo mientras me abrazaba
- Lo mismo digo y vale ya te llamare cuando tenga un hueco
en mi agenda y suerte con la película.
Lo acompañe a la entrada de la empresa.
Nada mas terminar me fui al estudio de baile a practicar con
los bailarines para la actuación de esta noche.
Me fui a casa y me duche. Mi manager apareció mientras elegía
la ropa.
- Sara, date prisa ponte el conjunto de la cazadora de
cuero.
Marta era mi manager, era buena aunque había cosas que me
sacaban de quicio de ella. Era castaña de pelo, alta y exuberante con ojos
azules. Su otra carrera hubiese sido modelo si no hubiese conseguido esto.
Me puse mis vaqueros apretados con mis botas de tacón, mi
camiseta blanca con la frase ``I love you´´ y un corazón en grande. Me maquille
marcando mis ojos con negro y me recogí mi pelo en una coleta suficientemente
alta para que no me diera calor. Cogí mi chaqueta de cuero y me metí en el
ascenso con Marcos.
Al bajarme del ascensor y meterme en la limusina le dije a
Marcos:
- Deséame suerte- sonriendo
- No la necesitas- me respondió con una enorme sonrisa.
Marta no dejaba de parlotear por teléfono y yo mientras
tanto miraba por la ventana. La fiesta era de una niña rica que quería mi
actuación en su 18 cumpleaños y tenia que ir.
Llegamos a una enorme mansión y como no la entrada llena de
paparazis. Baje de la limusina con una sonrisa y pose para las cámaras. Gracias
a dios los guardias de seguridad me ayudaron a entrar. La fiesta estaba
demasiado llena de gente para mi gusto. Había algún que otro famoso conocido al
cual salude con la mano y una sonrisa.
Una chica rubia alta y guapa, vestida de los pies a la
cabeza de rosa se acerco a mí saltando:
- ¡Aquí esta Sara! – comenzó a gritar.
Esto provoco que todo el mundo se girara, me mirase y
aplaudiera.
No quería pasar mucho tiempo en la fiesta así que cuanto
antes actuara mejor.
Subí al escenario y comenzó a sonar una de las melodías de
mis canciones. No me importaba el lugar o el momento porque cantar hacia que me
olvidara de todo. Mis labios comenzaron a moverse naturales pronunciando la
letra de mi canción a la vez que mi cuerpo se movía al ritmo de la coreografía
creada con mis bailarines.
La canción acabo y yo respire entrecortadamente mientras
veía a todo el mundo aplaudir felizmente. Esto me hizo subir mi ánimo. Baje del
escenario y me senté en la barra de bebidas. Pedí un mojito y me lo tragué de
golpe. El líquido me quemaba al bajar por la garganta:
- Hola.
Me gire y a mi lado tenia a un chico de 25 años. Era alto,
moreno y de ojos marrones. Sinceramente era guapo no lo iba a negar:
- Hola- le conteste con una sonrisa sincera.
- Me llamo Miguel- me tendió la mano.
- Sara- le correspondí el saludo.
- Cantas bien.
- Gracias.
Mi móvil comenzó a sonar. Le sonreí tímidamente y me levante:
- ¿Diga?
- Hola tita Sara.
- Hola cielo. ¿Qué tal esta mami?
- Bien- me contesto Elisa con su dulce voz.
Elisa era más o menos mi sobrina. Es la hija de Rebeca y Richard.
Tiene 3 años y es idéntica a su madre. La tenía mucho cariño. Nunca me
distancie de la familia de Alan, al contrario les cogí mucho mas cariño aunque
Alan no estuviera
- ¿Elisa?- oí la voz de Rebeca en el móvil.
- Elisa cariño pásame a mami.
- Vale tita.
- Hola Sara.
- Hola Rebeca. ¿Qué tal?
- Bien. ¿Y tú?
- Bueno más o menos ya me conoces.
- Necesito que te quedes con Elisa mañana.
- Claro ¿sucede algo?
- Bueno… no.- contesto dubitativa.
- ¿Estas segura?
- Si no te preocupes.
- Bueno ¿se queda a dormir conmigo?
- Si dentro de un rato la lleva Richard.
- Vale, ahí estaré. Adiós ya hablaremos. Te quiero.
- Y yo a ti. Gracias.
Colgué y me gire a ver a Miguel que me miraba interesado.
- Lo siento pero me tengo que ir.
- No pasa nada ya nos veremos algún día.
- Claro- le dije mientras me despedía con la mano.
Salí a fuera y encontré mi limusina esperando y por fortuna
no había ningún cámara.
Me monte en la limusina y le mande al chofer llevarme a
casa.
Llegue y encontré a Marcos esperándome como siempre en la
puerta. Me abrió la puerta:
- Gracias Marcos.
- De nada Sara.
Le hice una señal para que me acompañara:
- Viene Elisa y me gustaría que aumentara la seguridad como
siempre que viene. No quiero que le ocurra
nada.
- Claro Sara.
- ¿Podría mañana tener mi automóvil?
- Si ¿cual quiere?
- El mercedes negro con asientos atrás para poder llevar a
Elisa.
- Mañana por la mañana estará listo.
- Gracias Marcos.- me despedí mientras entraba en mi casa.
- ¿Chicas?- grite al entrar en casa.
Clara y Sandra estaban sentadas en el sofá, se asomaron y me
miraron las dos:
- ¿Qué pasa?
- Dentro de un rato viene Elisa.- dije feliz.
- ¿Tu sobri?
- ¡¡Si!!
Las dos se levantaron y comenzaron a saltar:
- ¿Qué os pasa?
- ¡Nos encanta Elisa, es un encanto!
- Como su tío – se me escapo.
Sandra y Clara me miraron asombradas. Hacia mucho tiempo que
no hablaba de Alan. Note como se me
humedecían los ojos. Parpadee:
- Bueno vamos a preparar algunas pelis infantiles y
palomitas. Subo a cambiarme y bajo.
Subí las escaleras corriendo y me encerré en mi habitación.
Me cambie rápido, no quería tener tiempo de pensar y deprimirme. Me puse un
pijama simple de pantalón corto y camiseta de tirantes. Me recogí el pelo en un
moño. Me mire en el espejo y ahí fue cuando me acorde de el. Me lo imagine a mi
lado en el reflejo del espejo, abrazándome. Salí corriendo de mi habitación y
cerré la puerta.
Baje al salón y encontré a Sandra y Clara bailando y
cantando una de mis canciones mientras hacían la cena. Busque su película
favorita ``La cenicienta´´. También fue la mía en la infancia.
Sonó el timbre y Sandra abrió la puerta.
Una niña pequeña de pelo liso, negro y largo se lanzo a mis
brazos:
- ¡Tita!- gritaba una y otra vez.
La agarre en brazos y le di un beso en la nariz mientras
ella se reía con su preciosa sonrisa.
Richard estaba en la puerta sonriendo. Me acerque a el:
- Te tiene mucho aprecio.
- Y yo a ella- mientras la abrazaba más fuerte entre mis
brazos.
- Gracias por quedarte con ella.
- No pasa nada, me encanta que se quede.
- Aquí tienes su mochila con todo lo necesario. Gracias.
- Adiós.
Cerré la puerta y fui a cambiar a Elisa.
Nos sentamos las cuatro a comer la cena. Y yo mientras daba
de comer a Elisa porque se manchaba la cara y las manos.
Al terminar recogimos todos lo platos con la pequeña ayuda
de Elisa aunque solo le dejamos coger los cubiertos, no queríamos que ocurriera
nada malo.
Nos sentamos en al sofá a ver la película. Elisa se acurruco
entre mis brazos y rápidamente se quedo dormida.
La cogí en brazos delicadamente y la lleve a mi cama ya que
dormía conmigo.
Me tumbe a su lado y comencé a acariciarla el pelo:
- Te quiero tita Sara.- dijo dormida.
Sonreí inconscientemente:
- Yo también. -Le susurre mientras le daba un beso en la
frente.
La abracé y así me quede dormida con una personita que
sustituía al amor de mi vida.
Siento no haber publicado antes, pero creo que todos hemos estado ocupados con las clases, examenes etc... Voy a subir dos capitulos, espero que os gusten. Besos y comentar :)
Firmado: Sarus
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